El Campo de Concentración de Sachsenhausen fue construido en 1936 por prisioneros de otros campos de concentración. El recinto, ideado como campo de concentración "típico e ideal", trataba de plasmar la imagen del mundo del nacionalsocialismo y someter a los prisioneros al poder de las SS.
Entre 1936 y 1945 más de 200.000 presos "vivieron" en el campo de concentración. Los primeros prisioneros eran adversarios políticos del régimen nacionalsocialista pero, más tarde, comenzaron a apresar también a algunos grupos que los nazis consideraban inferiores tanto racial como biológicamente.
Fueron muchos miles los que perecieron debido a las enfermedades, los trabajos forzados y el hambre, o bien fueron víctimas de las técnicas de exterminio masivo empleadas por las SS.
El 22 y 23 de abril de 1945, cuando la pesadilla hubo terminado, los soldados liberaron a más de 3.000 enfermos y médicos que aún se encontraban en el campo.
En agosto de 1945, el Campo de Concentración Sachsenhausen se convirtió en un campo especial soviético. Tres meses después de finalizar la guerra, cuando Europa se vio libre de las garras del nazismo, el servicio secreto soviético trasladó su Campo Especial nº 7 a Sachsenhausen.
En el campo se mantenía apresados a los funcionarios de bajo rango del régimen nazi, algunos perseguidos políticos y a una gran cantidad de personas que fueron detenidas arbitrariamente.
El campo especial se convirtió en el más grande de la zona de ocupación soviética, hasta su desmantelamiento en 1950.
Durante los cinco años que el campo se encontró en funcionamiento pasaron por sus instalaciones unos 60.000 prisioneros, de los que más de 12.000 no lograron salir con vida.
Después de los duros acontecimientos ocurridos en el campo a lo largo de los años, en 1961 comenzó su nueva labor como lugar conmemorativo.
Durante la visita al campo de concentración, se recorren los lugares que tuvieron mayor relevancia durante los años que se mantuvo operativo. A medida que el visitante se adentra en las instalaciones, puede sentir un escalofrío al imaginar las impensables barbaridades que ocurrieron en el extenso recinto.
Algunos de los lugares más relevantes a la hora de la visita son los siguientes:
El Campo de Concentración Sachsenhausen no deja indiferente a ninguno de sus visitantes. Durante el recorrido por los barracones en los que se hacinaban los internos, os adentraréis en la dura historia que tuvo lugar en el recinto, visitando la enfermería, en la que muchos fallecieron debido a crueles experimentos, o tomando lugar en el patio en el que los hacían formar durante largas horas mientras algunos se desplomaban debido al agotamiento, el frío o el calor.
Si bien en otros lugares no es tan importante, para conocer bien el Campo de Concentración de Sachsenhausen es necesario hacer una visita guiada. Apenas queda nada de los que existió en su momento y la mayor parte del recinto está vacía. Sin un guía, no sabréis que hubo en cada lugar y la visita resultará totalmente descafeinada. Podéis reservar la visita aquí:
Oranienburg.
Del 15 de marzo al 14 de octubre: todos los días de 8:30 a 18:00 horas.
Del 15 de octubre al 14 de marzo: todos los días de 8:30 a 16:30 horas.
Los museos cierran los lunes.
Entrada gratuita.
Audio guía: 3€.
Tren: Oranienburg, líneas RE5, RB12 y S1.
Desde la estación hasta el campo, podéis caminar 20 minutos o tomar el autobús 804.



